6/28/2008

La conspiración del 11M


La sentencia del juicio del 11M reconoce que no puede identificar a todos los autores materiales y deja completamente en el aire la autoría intelectual de los atentados.
Es decir, que seguimos sin saber quién decidió que había que matar a 200 personas a tres días de unas elecciones generales.

No sabemos quien organizó la masacre, pero si quien se aprovechó de ella; la oposición del gobierno, que sacó a sus cuadros y militantes a las calles a apedrear sedes del PP llamándoles asesinos, provocando un estado de shock en el país y un vuelco electoral que les permitió ganar unas elecciones no ya fraudulentas si no mas bien repugnantes.
El Psoe, IU y los partidos nacionalistas vieron la ocasión para alcanzar el poder y pactar entre ellos reformas de calado que de otra manera quizás les hubieran resultado imposibles.
La utilización de la carnicería del 11M, el terrorismo, de manera tan descarada no dejó de provocar mala conciencia en esos políticos, que arrastran desde entonces negando el derecho de los ciudadanos a saber la verdad, quienes, cómo y para qué mataron doscientas personas en cuatro trenes de cercanías de Madrid.
La conspiración que llevó a un baño de sangre sigue oculta tras un juicio que condenó a unos macarras confidentes de la policía y a unos presuntos suicidados sin determinar que había explotado ni como había sido llevado a cabo. Mientras los socialistas acusando de conspiradores a quienes quieren saber la verdad del 11M. Los mismos socialistas que certificaban el fin de la lucha armada de Eta;
-Rubalcaba, el 22 de mayo de 2006: "Ya no hacen falta más informes de verificación. El alto el fuego es completo y real".
-De la Vega, el 9 de junio de 2006: "Es una paradoja que Rajoy acuda a manifestaciones contra el terrorismo cuando no hay terrorismo".
-Mesquida, el 20 de noviembre de 2006: "A los agentes les cuesta mantener la tensión porque no ven al enemigo".
-Zapatero, el 19 de abril de 2006: “Las famosas cartas son de antes del alto el fuego”.


* “ETA mantuvo una actividad absolutamente incompatible con el irrenunciable principio democrático de rechazo de la violencia, como el envío de cartas de extorsión a empresarios y el robo de armas y explosivos (...) Ello acredita de forma evidente y diáfana que la organización terrorista no tenía intención ninguna de terminar de una vez con su trayectoria criminal". (De la Memoria de la Fiscalía correspondiente a 2007)
En ningún momento cesó el terrorismo callejero y los discursos jactanciosos de los proetarras. Nada de ello sirvió para impedir que ETA llegara a las instituciones, primero con el PCTV y después con ANV pese a que la Guardia Civil y la Policía no dejaron de demostrar su relación con ETA.

El 11M se pensó que Eta jamás volvería a levantar cabeza, fuese o no la organización terrorista nacionalista vasca quien hubiese perpetrado la masacre directa o indirectamente. Y sin embargo, a partir del 14M y con el triufo de la oposición Eta resurgió de sus cenizas para marcar, ahora desde el parlamento, sus directrices.


Una conspiración la del 11M en suma con fructificaciones sorprendentes.

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